Hoy m谩s que nunca la ciudad o pueblo, grande o peque帽o, dispone de incontables posibilidades educadoras, pero en el municipio tambi茅n pueden incidir fuerzas e inercias deseducadoras. De una forma u otra, la ciudad presenta elementos importantes para una formaci贸n integral: es un sistema complejo y a la vez un agente educativo permanente, plural y poli茅drico, capaz de potenciar los factores educativos y de transformaci贸n social.
En la ciudad educadora, la educaci贸n trasciende los muros de la escuela para impregnar toda la ciudad. Se trata de una educaci贸n ciudadana, donde todas las administraciones asumen su responsabilidad de educar y transformar la ciudad en un espacio de respeto a la vida y la diversidad.
La Ciudad Educadora vive en un proceso permanente que tiene como finalidad la construcci贸n de comunidad y de una ciudadan铆a libre, responsable y solidaria, capaz de convivir en la diferencia, de solucionar pac铆ficamente sus conflictos y trabajar por 鈥渆l bien com煤n鈥. Una ciudadan铆a consciente de los retos que la humanidad afronta actualmente y con conocimientos y habilidades que les permiten hacerse corresponsables de la b煤squeda de soluciones que exige el momento hist贸rico que vivimos.
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La ciudad educadora tiene personalidad propia, integrada en el pa铆s donde se ubica. Su identidad es, por tanto, interdependiente con la del territorio del que forma parte. Es, tambi茅n, una ciudad que se relaciona con su entorno, otros n煤cleos urbanos de su territorio, los medios rurales que la rodean y ciudades de otros pa铆ses. Su objetivo constante ser谩 aprender, innovar, compartir y, por lo tanto, enriquecer y hacer m谩s segura y digna la vida de sus habitantes.
La ciudad educadora ha de ejercitar y desarrollar su funci贸n educadora paralelamente a las tradicionales (econ贸mica, social, pol铆tica y de prestaci贸n de servicios), con la mira puesta en la formaci贸n, promoci贸n y desarrollo de todas las personas de cualquier edad para responder a sus necesidades formativas en todo momento y en todo aspecto de la vida.
La educaci贸n comienza en la infancia, pero no concluye nunca ni se reduce a la capacitaci贸n laboral o profesional. Una educaci贸n a lo largo de toda la vida que trata de movilizar las conciencias para conciliar libertad con responsabilidad, despertando el sentido de interdependencia entre las personas y con la naturaleza como forma de habitar la ciudad y el planeta; fomentando la reflexi贸n y pensamiento cr铆tico, la capacidad de comprensi贸n de problemas complejos; animando la participaci贸n corresponsable en el dise帽o y desarrollo de pol铆ticas, imaginando y promoviendo formas de vivir que no supongan la destrucci贸n del territorio ni la desigualdad entre las personas.
Las razones que justifican esta funci贸n educadora son de orden social, econ贸mico y pol铆tico; orientadas, sobre todo, a un proyecto cultural y educativo eficiente y convivencial. Estos son los grandes retos del siglo XXI: en primer lugar, 鈥渋nvertir鈥 en la educaci贸n, en cada persona, de manera que 茅sta sea cada vez m谩s capaz de reflexionar, expresar, afirmar y desarrollar su propio potencial humano, con su singularidad, creatividad y responsabilidad. En segundo lugar, promover condiciones de plena igualdad para que todas las personas puedan sentirse respetadas y ser respetuosas, capaces de di谩logo y de escucha activa. En tercer lugar, conjugar todos los factores posibles para que pueda construirse, ciudad a ciudad, pueblo a pueblo, una verdadera sociedad del conocimiento sin exclusiones. Y en cuarto lugar, aprender y desarrollar conciencia comunitaria y habilidades para organizar la vida en com煤n en condiciones de igualdad y justicia.
Las ciudades educadoras con sus instituciones educativas formales y sus intervenciones no formales (con intencionalidad educadora fuera de la educaci贸n reglada) e informales (no intencionales ni planificadas) colaborar谩n, bilateral o multilateralmente, para hacer realidad el intercambio de experiencias. Con esp铆ritu de cooperaci贸n, apoyar谩n mutuamente los proyectos de estudio e inversi贸n, bien en forma de cooperaci贸n directa, bien colaborando con organismos internacionales.
La garant铆a de los derechos de la infancia, la adolescencia y la juventud en la ciudad consiste, en primer lugar, en asegurar de manera plena su condici贸n de protagonistas de su vida y del desarrollo de sus derechos civiles y pol铆ticos; deben tambi茅n poder comprometerse en la vida de la comunidad a trav茅s de mecanismos representativos y participativos de calidad, al lado de las personas adultas y mayores, promoviendo la convivencia entre generaciones.
La humanidad no est谩 viviendo s贸lo una etapa de cambios, sino un verdadero cambio de etapa, incluso de paradigma. Las personas deben formarse para comprender el momento pol铆tico, social, econ贸mico y ecol贸gico y poder elegir libremente c贸mo quieren habitarlo. Deben desarrollar habilidades para afrontar la cultura presentista o 鈥渄el instante鈥; para intervenir desde el mundo local en la complejidad mundial, y para mantener su autonom铆a y esp铆ritu cr铆tico ante una informaci贸n desbordante y controlada desde centros de poder econ贸mico y pol铆tico.
La ciudadan铆a global se va configurando sin que exista todav铆a un espacio global democr谩tico, sin que muchos pa铆ses hayan alcanzado una democracia efectiva y a la vez respetuosa con sus patrones sociales y culturales y sin que las democracias con mayor tradici贸n puedan sentirse satisfechas con la calidad de sus sistemas. Por otra parte, el relativo equilibrio entre superpotencias en la transici贸n del siglo XX al XXI ha cedido paso a nuevas tensiones internacionales. Todo ello transcurre sobre una profunda crisis ecosocial que pone en riesgo la vida de una parte importante de la humanidad y que est谩 marcada por el declive de recursos minerales b谩sicos para el sostenimiento de la econom铆a, por el cambio clim谩tico, por las amenazas pand茅micas y por la p茅rdida de biodiversidad que impelen, tal y como se帽ala la comunidad cient铆fica, a una profunda transformaci贸n de la organizaci贸n social y econ贸mica.
Los metabolismos urbanos son uno de los factores que m谩s contribuyen al cambio clim谩tico global, teniendo en cuenta que m谩s de la mitad de la poblaci贸n mundial vive en entornos urbanos. A la vez, las ciudades con sus territorios y poblaciones son vulnerables desde m煤ltiples dimensiones. Los efectos del cambio clim谩tico, la dependencia alimentaria o energ茅tica, el consumismo desmesurado y la poluci贸n las convierten en lugares que requieren importantes transformaciones para garantizar condiciones de vida dignas y saludables para las personas y otros seres vivos que las habitan. Son tambi茅n escenarios atravesados por profundas desigualdades de todo orden.
Hoy se acent煤a un sentimiento de inseguridad en la ciudadan铆a de la mayor铆a de pa铆ses, con el consiguiente peligro de derivas populistas que dificultan todav铆a m谩s la vida, la confianza democr谩tica y la paz mundial. Ante las inquietudes o miedos que emergen, los esl贸ganes simplistas y la b煤squeda irracional de culpables pueden seducir a una parte de la poblaci贸n, con el consiguiente peligro de radicalizaci贸n y enfrentamientos violentos.
En tal contexto, los municipios de todos los pa铆ses deben actuar, desde su dimensi贸n local, como plataformas de experimentaci贸n y consolidaci贸n de una ciudadan铆a democr谩tica plena, promotoras de una convivencia pac铆fica mediante la formaci贸n en valores 茅ticos y c铆vicos, el respeto a la pluralidad de las diversas formas posibles de gobierno democr谩tico y el est铆mulo de mecanismos representativos y participativos de calidad. Urge m谩s que nunca la educaci贸n en valores y derechos humanos, que otorgan sentido, ofrecen est铆mulo, dibujan una hoja de ruta democr谩tica y nos permiten convivir serenamente.
La diversidad es inherente a la vida, y obviamente a las ciudades actuales y se prev茅 un incremento a煤n mayor en el futuro. Por ello, uno de los retos de la ciudad educadora es promover el equilibrio y la armon铆a entre identidad y diversidad, teniendo en cuenta las aportaciones de las comunidades que la integran y el derecho de todas las personas que en ella conviven a sentirse reconocidas desde su propia identidad cultural; ello exige combatir el racismo y toda forma de exclusi贸n. El desaf铆o actual es reconocer el derecho a las singularidades sin, con ello, poner en peligro la construcci贸n de lo com煤n.
La Ciudad Educadora dirigir谩 tambi茅n su actuaci贸n a la construcci贸n de ciudades coeducadoras, transformando para ello una estructura social que genera desigualdad de g茅nero, analizando sus or铆genes y combatiendo sus consecuencias, como las violencias y la feminizaci贸n de la exclusi贸n social.
Vivimos en un mundo de incertidumbre que privilegia la b煤squeda de seguridad, que a menudo se expresa como negaci贸n de la otra persona y como desconfianza mutua. La ciudad educadora, consciente de ello, no busca soluciones unilaterales simples; acepta la contradicci贸n y propone procesos de conocimiento, di谩logo y participaci贸n como el camino id贸neo para convivir en y con la incertidumbre. El cultivo del lenguaje y el pensamiento cr铆tico, en un mundo de abundantes 鈥減ostverdades鈥 en la pol铆tica, los medios de comunicaci贸n y las redes sociales, es cada vez m谩s importante para evitar que la ciudadan铆a acepte con facilidad tantos estereotipos estigmatizadores como existen.
Las personas somos interdependientes. Sin cuidados no podemos sobrevivir. A lo largo de toda la vida, las personas necesitamos recibir cuidados de los cuales depende nuestra supervivencia y bienestar f铆sico y ps铆quico, pero sobre todo en algunos momentos del ciclo vital, como la primera infancia, la vejez avanzada, o la enfermedad grave, y en el caso de las personas con diversidad funcional. La ciudad educadora debe reconocer, potenciar y estimular el cuidado y hacer corresponsable de 茅l a la sociedad en su conjunto.
Como respuesta a todos los retos y necesidades expresadas, debe afirmarse el derecho a la ciudad educadora como extensi贸n del derecho a la educaci贸n. El derecho a la ciudad educadora debe ser una garant铆a relevante de los principios de igualdad entre todas las personas, de justicia social y global, de equilibrio territorial y de necesaria sostenibilidad y resiliencia.
Ello acent煤a la responsabilidad de los gobiernos locales en el sentido de desarrollar todas las potencialidades educadoras que alberga la ciudad, incorporando a su proyecto pol铆tico los principios de la ciudad educadora.
El derecho a la ciudad educadora se propone como una extensi贸n del derecho fundamental de todas las personas a la educaci贸n. Todas las personas que habitan la ciudad tendr谩n el derecho a disfrutar, en condiciones de libertad e igualdad, de los medios y oportunidades de formaci贸n, entretenimiento y desarrollo personal que la misma ofrece. La ciudad educadora renueva permanentemente su compromiso con la formaci贸n de sus habitantes a lo largo de la vida en los m谩s diversos aspectos. Y para que ello sea posible, deber谩 tener en cuenta todos los grupos, con sus necesidades particulares.
El gobierno y la administraci贸n de la ciudad implementar谩n pol铆ticas encaminadas a suprimir los obst谩culos de cualquier tipo que menoscaben el derecho a la igualdad y a la no discriminaci贸n. Ser谩n responsables de ello tanto la administraci贸n municipal como otras administraciones que incidan en la ciudad; y estar谩 tambi茅n comprometida en esta empresa la propia ciudadan铆a, tanto a nivel personal como a trav茅s de las distintas formas de asociaci贸n en que se organiza.
Las municipalidades ejercer谩n con eficacia las competencias que les correspondan en materia de educaci贸n. Sea cual fuere el alcance de estas competencias, deber谩n plantear una pol铆tica educativa amplia, de car谩cter transversal e innovador, incluyendo en ella todas las modalidades de educaci贸n formal, no formal e informal y su interacci贸n constante con las diversas manifestaciones culturales, fuentes de informaci贸n y v铆as de descubrimiento de la realidad que se produzcan en la ciudad y en cada uno de sus barrios.
Las pol铆ticas municipales en materia de educaci贸n se entender谩n siempre referidas a un contexto m谩s amplio inspirado en los principios de justicia social, igualdad, civismo democr谩tico, sostenibilidad, calidad de vida y promoci贸n de sus habitantes.
La ciudad promover谩 la educaci贸n en la diversidad para la comprensi贸n, la cooperaci贸n solidaria internacional, el reconocimiento y respeto de los pueblos ind铆genas y otras etnias objeto de discriminaci贸n y la paz en el mundo. Una educaci贸n que combata cualquier forma de discriminaci贸n. Favorecer谩 la libertad de expresi贸n y de cultos, la diversidad cultural, el di谩logo y la escucha activa en condiciones de igualdad. Acoger谩 todas las iniciativas acordes con estos fines, independientemente de su origen. Contribuir谩 a corregir las desigualdades motivadas por la clase social, la procedencia, la etnia, el g茅nero, la edad, la orientaci贸n sexual, la diversidad funcional o cualquier otra. A su vez, promover谩 la valoraci贸n, el conocimiento, aprendizaje y uso de las lenguas presentes en la ciudad como elemento integrador y factor de cohesi贸n entre las personas.
La ciudad educadora promover谩 el derecho a la cultura y la participaci贸n de todas las personas y, en especial, de aquellos colectivos en situaci贸n de mayor vulnerabilidad, en la vida cultural de la ciudad como v铆a de inclusi贸n, de fomento del sentimiento de pertenencia y de buena convivencia. Adem谩s del disfrute de los bienes culturales, esta participaci贸n cultural incluir谩 la contribuci贸n que toda la ciudadan铆a puede realizar a una cultura viva y cambiante y la implicaci贸n ciudadana en la gesti贸n de equipamientos e iniciativas culturales.
A su vez, la ciudad educadora estimular谩 la educaci贸n art铆stica, la creatividad y la innovaci贸n, fomentando y apoyando iniciativas culturales, tanto de vanguardia como de cultura popular, como medio de desarrollo personal, social, cultural y econ贸mico.
La ciudad educadora fomentar谩 la proximidad y cooperaci贸n entre generaciones y combatir谩 el edadismo, no s贸lo como f贸rmula de convivencia pac铆fi ca, sino como b煤squeda de proyectos comunes y compartidos entre grupos de personas de edades distintas. Estos proyectos deber铆an orientarse a la realizaci贸n de iniciativas y acciones c铆vicas cuyo valor consista precisamente en su car谩cter intergeneracional y en el aprovechamiento de las respectivas capacidades, vivencias y valores propios de las distintas edades.
La ciudad educadora reconoce que las decisiones pol铆ticas basadas en el conocimiento de la realidad permiten respuestas m谩s adecuadas, por lo que los gobiernos locales deber谩n poseer una informaci贸n precisa sobre la situaci贸n y las condiciones de vida de sus habitantes y del territorio, debiendo realizar o apoyar estudios, que mantendr谩n actualizados y accesibles a la ciudadan铆a. En la formulaci贸n de proyectos y pol铆ticas debe tenerse en cuenta de manera formal y expl铆cita su impacto educador y asegurar canales abiertos de comunicaci贸n permanentes con las personas y los grupos.
El municipio deber谩 garantizar informaci贸n sufi ciente y comprensible e incentivar a sus habitantes a informarse. La ciudad educadora, considerando el valor que supone seleccionar, comprender y tratar el gran caudal de informaci贸n actualmente disponible, facilitar谩 recursos que est茅n al alcance de todas las persona y garantizar谩 el acceso a la conectividad en todas las zonas y espacios de la ciudad.
La ciudad educadora establecer谩 programas formativos en tecnolog铆as de la informaci贸n y las comunicaciones para todas las edades y grupos sociales con la fi nalidad de aprovechar las posibilidades que ofrecen, no dejar a nadie atr谩s y combatir la llamada brecha digital. Igualmente, promover谩 las capacidades y habilidades cient铆fi cas e investigativas de todas las personas, y especialmente en la etapa infantil y juvenil, con el fi n de reforzar una mirada cr铆tica y objetiva de la realidad.
El municipio atender谩 a los colectivos que precisen de un acompa帽amiento singularizado, y pondr谩 a su disposici贸n puntos especializados de informaci贸n, orientaci贸n y acompa帽amiento. Ante el avance de instrumentos de posible control como la inteligencia artifi - cial y los Big Data, velar谩 por garantizar el respeto a la privacidad, intimidad y autonom铆a.
La ciudad educadora se construir谩 desde un paradigma de gobernanza, en donde las administraciones p煤blicas y la ciudadan铆a cooperar谩n en su dise帽o y avance, colaboraci贸n que constituye un sello propio de la ciudad educadora.
Fomentar谩 la participaci贸n ciudadana desde una perspectiva cr铆tica, constructiva y corresponsable, en la gesti贸n municipal y la vida comunitaria, abriendo los procesos de toma de decisiones a la ciudadan铆a. Deber谩 contar con las instituciones y organizaciones civiles y sociales, tomando en consideraci贸n las iniciativas privadas y otras formas de participaci贸n espont谩nea. Para ello, el gobierno local facilitar谩 previamente la informaci贸n necesaria y promover谩, desde la transversalidad, orientaciones y actividades de formaci贸n en participaci贸n desde la infancia. Al concluir un proceso participativo, se dar谩 cuenta p煤blica de los resultados y se analizar谩n la eficacia y los l铆mites del procedimiento seguido.
Se reconocer谩 a la infancia, adolescencia y juventud la titularidad de ciudadan铆a del presente, con derecho a participar en la gesti贸n y mejora de la vida comunitaria en igualdad de condiciones que las personas adultas, facilitando para ello los canales y herramientas oportunas.
La municipalidad evaluar谩 el impacto educativo, social y ecol贸gico de las pol铆ticas municipales para su mejora continua.
El proyecto educativo de ciudad, los valores que 茅sta fomente, la calidad de vida que ofrezca, las celebraciones que organice, las campa帽as o proyectos de cualquier tipo que prepare, ser谩n objeto de reflexi贸n y evaluaci贸n, con los instrumentos necesarios para garantizar la coherencia de las pol铆ticas que ayuden a promover el desarrollo personal y colectivo.
La ciudad ha de saber encontrar, preservar y presentar su propia, compleja y cambiante identidad y poner en valor el patrimonio tangible e intangible y la memoria hist贸rica que le confiere singularidad. Ello es la base para un di谩logo fecundo con su entorno y con el mundo. La valoraci贸n de sus costumbres y de sus or铆genes ha de ser compatible con los derechos humanos. A su vez, ofrecer谩 una imagen atractiva sin desvirtuar su entorno natural y social, fomentando entre sus habitantes el sentimiento de pertenencia y responsabilidad compartida.
La ordenaci贸n del espacio p煤blico atender谩 las necesidades de accesibilidad, cuidados, salud, encuentro, seguridad, juego, esparcimiento y la conciliaci贸n de la vida personal, familiar y laboral. La ciudad educadora otorgar谩 un cuidado especial a las necesidades de la infancia, las personas con diversidad funcional y las personas mayores en su planificaci贸n urban铆stica, de equipamientos y servicios, con el fin de garantizarles un entorno amable y respetuoso en el que se desenvuelvan con la m谩xima autonom铆a posible. De igual forma, velar谩 por un urbanismo con perspectiva de g茅nero. Estas m煤ltiples miradas garantizar谩n un espacio urbano al servicio del conjunto de la ciudadan铆a.
Las ciudades educadoras promover谩n la instalaci贸n de 谩reas de juego y deportivas al aire libre que permitan el contacto con la naturaleza y fomenten las relaciones sociales. La transformaci贸n de una ciudad deber谩 estar presidida por la armon铆a entre las nuevas necesidades, la sostenibilidad y la perpetuaci贸n de construcciones y s铆mbolos que constituyan claros referentes de su pasado y de su existencia. La ciudad promover谩 la convivencia e integraci贸n de la comunidad en el espacio p煤blico, el construido y el natural, evitando siempre la formaci贸n de guetos.
Adem谩s, la ciudad velar谩 por que sus habitantes vivan en entornos donde puedan descubrir la belleza. Para ello, introducir谩 criterios est茅ticos y medioambientales en todos sus proyectos e implicar谩 a los y las artistas en la ordenaci贸n y el dise帽o de los espacios p煤blicos.
El gobierno municipal deber谩 crear y asegurar el mantenimiento de los espacios, equipamientos y servicios p煤blicos adecuados al desarrollo y bienestar personal, social, moral y cultural de todos sus habitantes, dot谩ndolos de profesionales con formaci贸n espec铆fica para la atenci贸n a la infancia, la adolescencia y la juventud; as铆 como a las personas mayores y las personas con diversidad funcional.
La ciudad educadora se comprometer谩 con la satisfacci贸n de los derechos y necesidades materiales que permiten mantener una vida digna 鈥搇a alimentaci贸n, el agua, la vivienda, el saneamiento, la energ铆a, la movilidad, un entorno seguro y saludable鈥. La ciudad se organizar谩 teniendo en cuenta la condici贸n ecodependiente de la vida humana y los l铆mites f铆sicos del planeta. Se promover谩 activamente la participaci贸n y corresponsabilidad de todos sus habitantes en la adopci贸n de estilos de vida y consumo justos, resilientes y sostenibles, bajo los principios de suficiencia, reparto y justicia; y tomando precauciones para proteger los bienes comunes que permiten garantizar la supervivencia digna para las generaciones actuales y las futuras.
La ciudad educadora velar谩 por el crecimiento integral y saludable de todas las personas, fomentando su bienestar f铆sico, emocional y ps铆quico. Para ello promover谩 el acceso universal a la atenci贸n sanitaria y apoyar谩 entornos y estilos de vida saludables.
La promoci贸n de la salud incluir谩 la actividad f铆sica y la educaci贸n emocional, afectivo-sexual, alimentaria y de prevenci贸n de adicciones. Asimismo, fomentar谩 la construcci贸n de la ciudad como un espacio de cuidados para todas las personas y favorecer谩 el envejecimiento activo y las relaciones sociales que permitan combatir la soledad y el aislamiento.
La ciudad procurar谩 que las familias reciban la formaci贸n que les permita acompa帽ar el crecimiento de sus hijos e hijas, velando por el equilibrio entre la necesidad de protecci贸n y la autonom铆a para el descubrimiento de la ciudad, dentro de un esp铆ritu de respeto y confianza.
En este mismo sentido, desarrollar谩 propuestas de formaci贸n para profesionales y aquellas personas que en la ciudad cumplen, a menudo sin ser conscientes de ello, funciones educativas. Se ocupar谩, asimismo, de que los cuerpos de seguridad y de protecci贸n civil que dependen directamente del municipio act煤en conforme a dichas propuestas.
La ciudad deber谩 ofrecer a sus habitantes la perspectiva de ocupar un puesto en la sociedad; les facilitar谩 el asesoramiento necesario para su orientaci贸n personal y vocacional y fomentar谩 el emprendimiento. Las ciudades trabajar谩n a favor de una oferta de estudios, de profesi贸n y de oficio libre de estereotipos de g茅nero.
En el terreno espec铆fico de la relaci贸n educaci贸n-trabajo deber谩 procurarse una estrecha relaci贸n entre la planificaci贸n educativa, las necesidades del mercado de trabajo y de la comunidad.
En este sentido, las ciudades definir谩n estrategias de formaci贸n, de car谩cter formal y no formal, a lo largo de la vida y de acompa帽amiento para colectivos en situaci贸n de desigualdad, exclusi贸n o abocados a la econom铆a no formal, que les permitan mejorar su calidad de vida. En este sentido, cooperar谩n con las organizaciones sindicales y empresariales en la creaci贸n de puestos de trabajo que permitan su inserci贸n socio-laboral.
Las ciudades deber谩n desarrollar pol铆ticas contra los variados mecanismos de vulneraci贸n de derechos, de exclusi贸n y marginaci贸n que contienen.
En especial, atender谩n a las personas reci茅n llegadas, migrantes o refugiadas, que tienen derecho, adem谩s de a la movilidad entre pa铆ses, a sentir con libertad la ciudad a la que llegan como propia, y a que se valoren sus intereses, sus necesidades espec铆ficas, sus conocimientos y capacidades para desarrollar un papel socialmente apreciado.
Dedicar谩n esfuerzos a fomentar la cohesi贸n social entre los barrios y sus habitantes de toda condici贸n. Tambi茅n, y con la misma finalidad, se trabajar谩 con los colectivos aut贸ctonos que sufren estigma y marginaci贸n.
La ciudad educadora se comprometer谩 con la erradicaci贸n de toda forma de violencia y de acoso, con especial atenci贸n a las violencias de g茅nero, por motivo de identidad y orientaci贸n sexual, origen y etnia, edad, aspecto f铆sico, etc.
Las intervenciones encaminadas a luchar contra las desigualdades pueden adquirir formas m煤ltiples, pero deber谩n partir de una visi贸n global de los derechos e intereses de la persona. Cualquier intervenci贸n significativa en este 谩mbito ha de garantizar la co-responsabilidad y la coordinaci贸n entre las administraciones implicadas y sus servicios, a partir del mejor conocimiento que la administraci贸n local tiene de las necesidades y del territorio.
En la lucha contra las desigualdades se fomentar谩 tambi茅n la cooperaci贸n de las administraciones con la sociedad civil organizada, ONG, entidades sin 谩nimo de lucro, as铆 como el tejido empresarial y otras iniciativas privadas.
La ciudad estimular谩 el asociacionismo colaborativo y el voluntariado como formas de participaci贸n y corresponsabilidad c铆vica, a fin de canalizar actuaciones al servicio de la comunidad y obtener y difundir informaci贸n, materiales e ideas para el desarrollo integral de las personas. Con esta finalidad, las ciudades educadoras dar谩n apoyo a las iniciativas de asociaci贸n en 谩mbitos tan diversos, como cultura, deporte, solidaridad, intercambio de conocimientos, etc. dentro del respeto de los derechos humanos y los valores democr谩ticos.
A su vez, ofrecer谩 formaci贸n para una mayor eficacia de los procesos de toma colectiva de decisiones, de planificaci贸n y de gesti贸n que la vida asociativa conlleva.
La ciudad educadora deber谩 ofrecer a toda la poblaci贸n formaci贸n en valores y pr谩cticas de ciudadan铆a democr谩tica que fomenten el respeto, la tolerancia, la participaci贸n, la responsabilidad, el inter茅s por lo p煤blico y el compromiso con el bien com煤n.
Adem谩s, la ciudad educadora concienciar谩 sobre la interdependencia de la dimensi贸n local y global que los retos mundiales plantean, facilitando formaci贸n para una ciudadan铆a global, capaz de participar, comprometerse y contribuir a escala local e internacional.
Todo ello, sumado al resto de principios, debe permitir que cada persona sienta la ciudad, su entorno y el planeta como propios.
Ciudades Educadoras
Carta de las Ciudades Educadoras